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Según cifras provisionales, el sector agropecuario supuso en 2010 el 5,34% del PIB. A pesar de ser un de los sectores con menor contribución directa al PIB, resulta esencial para entender la economía argentina, pues la exportación de granos y sus derivados supone la principal exportación del país. Además, una parte importante de la industria argentina se dedica a la transformación de productos agropecuarios, por lo que también resulta indispensable para la buena marcha de la industria. Otras actividades significativas del sector primario son la minería, con un 1,21% del PIB; y la pesca, fundamentalmente orientada a la exportación y que ha representado el año pasado el 0,12% del PIB.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció en 2010 un 9,1%, cambiando así la tendencia a la desaceleración que se había iniciado en 2008 (6,8%) y que continuó en 2009 (0,9%) y volviendo a las tasas de los años previos a la crisis (entre 2003 y 2007, el PIB creció a una tasa media del 8,8% anual). El crecimiento del año se ha debido fundamentalmente a la buena cosecha de soja, al dinamismo de la industria, al fuerte incremento del gasto público, que ha permitido la recuperación de la demanda interna y a la evolución de las monedas de sus principales socios comerciales (como Brasil).
El desempeño de los diferentes componentes del PIB durante el primer semestre de 2010 fue el siguiente:
Los sectores productores de bienes aumentaron el 18,3% mientras que el incremento de los sectores productores de servicios fue del 8,2%; volviendo a las tasas previas a la crisis internacional.
La producción agropecuaria creció un 65% con respecto a igual lapso del año anterior. La suba se debió principalmente al crecimiento del 91,5% en los cultivos agrícolas.
En lo que se refiere a la actividad pesquera, se observó una suba interanual del 0,4%. El sector pesquero ha registrado altas tasas de crecimiento en los últimos años (excepto en 2009) y su aporte a las exportaciones argentinas también ha sido creciente.
La actividad de construcción obtuvo un incremento del 4,1%.
El PIB de la industria manufacturera registró un aumento del 9,9% respecto a igual período del año anterior. Destaca sobre todo el crecimiento del sector automotriz (38%) impulsado por el aumento de la demanda de Brasil; así como el del sector textil (14,6%), de la fabricación de productos químicos (12,9%) y del sector alimenticio (7,4%).
El PIB de las actividades de suministro de electricidad, gas y agua creció un 3,4%. La crisis energética sigue estando presente y en los últimos meses de 2010 se han vuelto a producir problemas y cortes en el suministro.
De los sectores productores de servicios, la actividad comercial es la que más ha crecido en 2010 (12%) revirtiéndose así la tendencia a la reducción iniciada en 2008 tras el conflicto del campo y los paros de transportistas, que ocasionaron desabastecimientos en algunas zonas del país de ciertos productosy provocaron una fuerte reducción del consumo.
Los servicios de intermediación financiera tuvieron un incremento del 9,6%.
La actividad de hoteles y restaurantes creció un 7,8%.
El crecimiento del sector transporte, almacenamiento y comunicaciones fue de 11,3%.
Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler experimentaron un aumento del 4,3%; las actividades de enseñanza, servicios sociales y de salud crecieron un 6%; otras actividades de servicios comunitarios sociales y personales y de servicio doméstico aumentaron un 3,9% y las administraciones públicas y de defensa un 7,3%. En todos estos casos, los crecimientos estuvieron en línea con lo registrado en años anteriores.
Principales sectores de la economía
Agrícolas y de consumo
Agricultura
En Argentina se cultivan anualmente alrededor de 35 millones de hectáreas, entre cereales, semillas oleaginosas, cultivos industriales, hortalizas y frutas. Entre 22 y 30 millones de hectáreas de destinan a cultivos de producción extensiva, tales como cereales y oleaginosas.
El consumo interno de cereales y semillas oleaginosas asciende a un promedio de entre 16 y 17 millones de toneladas y el remanente es destinado a la exportación, lo que ha permitido que Argentina alcance una participación cercana al 10% en el comercio mundial.
La producción de granos y oleaginosas experimentó un fuerte crecimiento en los últimos años, doblándose entre las temporadas 1995/96 y 2006/07 (cuando fue de 96 millones de toneladas). Los rendimientos han experimentado una cierta mejoría, pero es el incremento de la superficie cultivada el principal impulsor del aumento de producción. Este aumento de superficie cultivada se produjo a coste de terrenos ganaderos, terrenos dedicados a otros cultivos y terrenos de reciente puesta en explotación (deforestación de bosques...)
Sin embargo, la producción de la campaña 2008/09 de granos y oleaginosas arrojó, con un volumen de 64,1 millones de toneladas, una disminución del 33% frente al récord del ciclo precedente provocado por la prolongada sequía.
Para la campaña agrícola 2009/10, hubo un fuerte aumento de la producción de granos y oleaginosas (especialmente de soja, con una producción récord de 54 millones de toneladas) debido al incremento de los rendimientos y a las mejores condiciones climáticas.
La campaña agrícola 2010/11, se espera que sea similar a la anterior por las buenas condiciones climáticas.
Fruticultura
Debido a la situación de Argentina en el hemisferio Sur y la gran variedad de climas del país permite que su producción de frutas sea complementaria de la que se produce en el hemisferio Norte. Esto favorece la exportación de frutas a los países del Norte, para aprovechar el efecto de la "contraestación". En los últimos años tanto la superficie cultivada como la producción (7,7 millones de toneladas anuales de frutas y 4,7 millones de toneladas de hortalizas). El consumo interno de frutas y hortalizas ha retrocedido en los últimos años en términos per cápita. Algunos de los productos más importantes del sector son los cítricos (particularmente limones), peras y manzanas.
En 2008 el gobierno landó el Plan Frutícola Integral, con un presupuesto 736,5 millones de pesos (financiado a través de los impuestos a la exportación de frutas) y que persigue aumentar los rendimientos y la superficie dedicada a la producción de frutas.
Azúcar
En 2010 la zafra de azúcar alcanzó los 2,2 millones de toneladas. Se trata de un nivel similar al de 2008 y 2009, cuando se alcanzó un récord de producción un 11% superior al anterior record. Estos incrementos en los últimos años se deben en gran parte a las importantes inversiones realizadas en maquinaria en el sector.
Trigo
Las exportaciones de trigo están limitadas, para garantizar un bajo precio interno. Esta política supone un fuerte desincentivo para el sector, que ha registrado descensos en la superficie cultivada y en la producción durante los últimos años.
Otros sectores
Argentina también tiene una participación muy significativa en la producción y exportación de otras producciones agrarias como el vino, la miel (uno de los mayores exportadores mundiales), los ajos, las frutas de bosque (arándanos)...
Ganadería
Argentina ha sido tradicionalmente uno de los grandes productores y exportadores mundiales de carne vacuna. En los últimos años su participación en el mercado internacional es del 8% de las exportaciones de vacuno, el 0,1% de porcino, el 1,5% de ovino y el 25% de equino. También en este sector es significativa la industria procesadora asociada, que hace que Argentina suponga el 7% de las exportaciones mundiales de preparados de carne vacuna.
Sin embargo, el sector ha enfrentado a diferentes problemas en los últimos años. Por un lado ha existido un control a las exportaciones de carne vacuna, para mantener bajos los precios internos. Se trata de una medida muy significativa en un país como Argentina cuyo consumo de carne por habitante y año ronda los 70 kilogramos (muy por delante del segundo consumidor per cápita mundial, Estados Unidos; en 2010 el consumo per cápita se ha reducido a 56 kilogramos debido al aumento de más del 80% del precio de la carne). Esta política ha restado rentabilidad al sector. A pesar de que los precios de exportación de la carne vacuna han registrado un fuerte crecimiento durante los últimos años, desde el mínimo en 2004, los bajos precios internos, a los que se ven forzados a destinar la mayor parte de la producción desincentiva mucho la producción.
Otro elemento que incide en la producción ganadera, es la mayor rentabilidad de la producción de oleaginosas, que lleva a dedicar antiguas tierras de pastoreo a la producción de soja y sobre todo desvía las inversiones desde el sector ganadero a la agricultura de exportación.
Un tercer elemento que incide negativamente en la ganadería es la fuerte sequía que ha azotado en 2009, por segundo año consecutivo, al centro y norte del país, y que afecta de forma significativa a la producción de pastos (con reducción del peso de las reses) y en ocasiones a la propia supervivencia del ganado.
Como resultado de estos factores, el stock ganadero en el país ha caído en los últimos años de forma constante. En 2009 la disminución del stock de ganado vacuno experimentó una fuerte reducción, hasta alcanzar los 52 millones de cabezas frente a los 57 millones de 2008.
Las perspectivas para 2011 son optimismo: a partir de mayores precios internacionales, se esperan precios remunerativos al productor que permitirían aumentar la producción y las exportaciones de este año. El Plan Ganadero del Ministerio de Agricultura espera recuperar el stock de 2008 en los próximos cinco años.
Silvicultura
Argentina sufre un acelerado proceso de deforestación de sus bosques nativos, que pasaron de ocupar una superficie de 35,2 millones de hectáreas en 1987, a 33,2 millones en 1998 y 31,2 millones en 2008. A esta pérdida de superficie forestal había que sumar la degradación sufrida por los bosques nativos, que también resulta preocupante (en un estudio realizado en Chaco, en 2008 sólo el 7% del bosque estudiado permanecía intacto, mientras que el 93% estaba afectado por actividades humanas: 47% por ganadería, 41% por extracción forestal y 4% por agroforestería). Se trata de un proceso que tiende a acelerarse y que constituye uno de los principales problemas ambientales del país, especialmente en las zonas del interior.
Las causas de este alarmante proceso están en la construcción de infraestructuras (que afecta directamente a los bosques y abre áreas de difícil acceso a la explotación de diferentes tipos; los cambios en el sector agropecuario (con deforestación de zonas de bosque para destinarlas a la producción agropecuaria); el aumento del consumo y la exportación de productos madereros; y a la sustitución de bosques nativos por plantaciones forestales (eucaliptos...).
La producción maderera, tanto de explotación de los bosques nativos, como de plantaciones forestales, es un sector en crecimiento y con mucho potencial. Las plantaciones se pueden ver favorecidas por las características geográficas y climáticas del país y la disponibilidad de tierra.
Pesca
A pesar de la gran longitud de la costa atlántica argentina y de los importantes ríos existentes en el país, el consumo de pescado en argentina es mínimo. Esto ha hecho que la industria pesquera no se haya desarrollado como cabría esperar.
En los años 90 el sector alcanzó un alto grado de crecimiento, gracias en parte a las inversiones extranjeras (se trata de un sector con una gran presencia española), alcanzando su máximo de capturas en 1997 con aproximadamente 1.340.000 toneladas de capturas. Sin embargo a partir de 1998 se produce un cierto descenso debido a la sobrepesca y a problemas regulatorios por el enfrentamiento entre la flota nacional con base en Mar del Plata (procesadora de pescado en tierra) y la flota congeladora de capital mixto con base en La Patagonia (Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia).
Las normas impuestas a finales de los 90 para controlar la pesca y evitar la sobreexplotación de los recursos pesqueros no se aplica efectivamente por la falta de medios de control. La existencia de buques sin licencia, buques con licencia de pesca de Malvinas que se internan en aguas de jurisdicción argentina y el escaso control de los barcos con licencia explican la preocupante situación del sector que se enfrenta a una ruptura del equilibrio marino por la sobrepesca.
La caída de capturas se extendió hasta 2003. Desde entonces creció hasta superar el millón de toneladas de capturas en 2006 y situarse en 2007, 2008 y 2009 en torno a las 900.000 toneladas.
A pesar del impacto que ha tenido la crisis internacional, en 2009 el nivel de exportaciones pesqueras se ha mantenido constante en relación a los últimos tres años. A partir de 2006 el valor de las exportaciones creció de manera abrupta pasando de los 800 millones a los 1200 millones de dólares, y posteriormente el nivel se mantuvo en torno a los 1100 millones de dólares. No obstante, el volumen de exportación tuvo un comportamiento distinto, mientras en 2006 aumentó un 27%, el mismo tuvo una tendencia descendente hasta reducirse en 2009 a niveles de 2003. Esta situación se explica por el aumento del precio internacional de los productos pesqueros. En 2010, las exportaciones pesqueras argentinas fueron de 1.137 millones de dólares (cerca de 450.000 toneladas).
Existen 3 zonas principales de pesca: La Zona Pesquera Común Argentino-Uruguaya, en la que se captura merluza, lenguado y abadejo entre otros; y La Zona de Pesca Costera Región Bonaerense, en la que se capturan más de 16 especies como el besugo, la corvina rubia, el lenguado, la pescadilla y el pez ángel.
La flota pesquera nacional es relativamente pequeña, con unos 700 buques de los cuales 200 son barcos de rada o ría, 125 barcos de baja o media altura y el resto dedicado a la pesca de altura.
Industriales y de servicios
Industrias extractivas
A diferencia de sus vecinos Chile, Bolivia y Brasil, Argentina carece de una tradición de explotación extractiva, salvo en lo referente al gas y el petróleo; la minería, incluida la extracción de gas y petróleo, supone sólo un 1,2% del PIB. Sin embargo, y dado que las características geológicas del país son similares a las de sus vecinos, existe un gran potencial minero.
Los mayores depósitos de minerales se sitúan en la cordillera de los Andes: Cobre en Catamarca y San Juan; oro en Catamarca, San Juan y Santa Cruz; uranio en Mendoza; zinc en Jujuy.
Actualmente la mayor parte de la producción minera se exporta y existen importantes proyectos de inversión extranjera en este sector. Así, los proyectos puestos en marcha en 2009 han supuesto una inversión de 750 M USD y la creación de 8.000 puestos de trabajo.
Para los próximos años se espera un fuerte crecimiento del sector. Según La Cámara Argentina de Empresarios Mineros, para el periodo 2010-2015 se espera que se alcance una producción de 9.800 M USD, unas exportaciones de 7.600 M USD y una inversión de 10.400 M USD. El trabajo directo que se espera que el sector genere a lo largo del periodo mencionado sería de 900.000 puestos.
Industria
La industria argentina, que había crecido gracias a las barreras comerciales y la política de sustitución de importaciones, sufrió duramente durante los años 90 debido a la liberalización del comercio internacional y a la fortaleza del peso (en aquel momento vinculado al dólar).
El sector industrial también se vio enormemente afectado por la crisis, con una caída de la producción del 23% y de los empleos del 28% entre 1998 y 2002. La industria metalmecánica y el textil fueron los sectores más afectados.
Tras la devaluación, la industria recuperó parte de su dinamismo. Un primer factor que impulsó la industria fue la propia devaluación que implicó una cierta sustitución de importaciones al encarecer los productos extranjeros. Esto hizo que los primeros sectores en verse beneficiados fueran los orientados al mercado doméstico. Después seguirían los sectores dedicados a la transformación de materias primas, y otros sectores industriales con un importante componente de exportación, como el automóvil. Esto a su vez estimuló la industria local de bienes de capital. La recuperación de del poder de compra de los consumidores, la reducción de los niveles de pobreza y la recuperación del sector financiero, aumentaron la demanda interna que influyó positivamente en la demanda de productos de origen industrial. El sector industrial creció entre 2 y 3 puntos por encima del crecimiento del PIB durante los primeros años de la recuperación, para después tener un comportamiento similar al del PIB. El uso de la capacidad instalada alcanzó niveles récord y comenzaron a producirse nuevas inversiones en el sector industrial.
El resultado de todo este proceso fue un fuerte crecimiento del sector industrial a niveles muy altos, aunque el nivel de empleo no logró alcanzar el que había antes de los 90. La producción industrial creció entre 1998 y 2008 un 27,1%, los obreros ocupados aumentaron un 0,8% y la productividad se elevó notablemente.
Sin embargo, en consonancia con lo ocurrido en los demás sectores de la economía, en 2009 se produjo una fuerte reducción del crecimiento de la industria (de apenas un 0,4% de acuerdo con el Instituto Oficial de Estadísticas y Censos).
Desde finales de 2009, la actividad industrial ha experimentado una rápida recuperación y, según datos oficiales, en 2010 ha crecido un 9,7% interanual en términos desestacionalizados. El crecimiento ha venido principalmente alentado por el sector automotriz (que creció por encima del 40% por el repunte de las ventas internas y por el alza de las exportaciones a Brasil, principal socio comercial del sector).
Construcción
La construcción fue uno de los sectores más afectados por la crisis, con una caída de su valor añadido del 50% entre 1998 y 2002. Desde entonces el sector inició una lenta recuperación, estimulada por pequeños trabajos de construcción y la caída de los precios inmobiliarios en dólares, que estimulo la inversión. Además, la obra pública también ha tenido una incidencia significativa con numerosos proyectos en marcha en todo el país.
Entre 2003 y 2006 el sector creció a un ritmo del 25,5% anual, para registrar un crecimiento más moderado con posterioridad.
En 2010, el sector tuvo un buen desempeño y creció un 10,2% respecto a 2009. Para 2011 no se prevén cambios significativos en el nivel de actividad sectorial.
Servicios
La recuperación del sector servicios tras la crisis de 2001-2002 fue inicialmente débil. Pero desde 2005 hasta 2008 su crecimiento fue muy importante, con un aumento anual medio superior al 8%. Sin embargo, en 2009 el crecimiento del sector ha sido menor que en los años previos (3,24% interanual). En 2010 ha vuelto a crecer a tasas cercanas al 10%.
El crecimiento que ha tenido lugar en los últimos años ha sido particularmente intenso en el sector comercial, la hostelería, los transportes y comunicaciones y el sector financiero.
Sector Financiero
Tras la apertura a la inversión extranjera durante los años 90, con la llegada de importantes bancos internacionales como el Santander y el BBVA, la crisis de 2001.-2002 afectó especialmente al sector financiero. La salida de capitales y el descenso del nivel de depósitos provocaron un colapso del sector que forzó el establecimiento del "corralito", el bloqueo de los retiros de dinero de las instituciones bancarias. Tras el fin de la convertibilidad, el Banco Central de la República Argentina actuó como prestamista de última instancia, para evitar la quiebra del sistema financiero. A mediados de 2002 los depósitos privados comenzaron a crecer, y en 2004 lo hicieron los créditos al sector privado. En 2005 el sector comenzó a dar beneficios de nuevo.
La crisis financiera internacional y la incertidumbre que ha generado en Argentina, con una significativa salida de capitales, ha impulsado una subida de los tipos de interés, una reducción de los créditos y un fuerte aumento de sus tenencias de efectivo para hacer frente a la situación. El sector financiero goza de buena salud, aunque existen riesgos derivados la incertidumbre política y económica.
Mercado de capitales
La inestabilidad macroeconómica cíclica de Argentina, sus períodos de alta inflación la falta de grandes compañías nacionales cotizantes en el mercado de capitales y la ausencia de inversores significativos han sido los principales problemas que han impedido el desarrollo de un mercado financiero significativo en el país. Durante los años 90 el mercado de acciones creció rápidamente gracias a las privatizaciones, el crecimiento de la economía y la llegada de inversión extranjera. Sin embargo con la crisis esta tendencia se revirtió. El Merval (índice de referencia de la Bolsa de Buenos Aires), alcanzó sus mínimos históricos a mediados de 2002. Desde entonces la actividad del mercado de capitales creció significativamente, hasta llevar al Merval a su máximo histórico en noviembre de 2007, pero continúa siendo un mercado muy pequeño, con 10 empresas representando el 90% de la capitalización. La nacionalización de los fondos de pensiones privados en diciembre de 2008 privó al mercado de Buenos Aires de sus mayores inversores institucionales, lo que ha reducido notablemente la actividad del mercado, en un contexto que ya era negativo para el mercado debido a la situación internacional.
Turismo
Desde 2002 el turismo ha experimentado un crecimiento muy significativo en Argentina. La devaluación del peso, que produjo una fuerte reducción de los precios, fue el factor decisivo para este crecimiento.
En 2009, el número de turistas que visitó el país disminuyó como consecuencia de la crisis internacional (caída de un 19%). Según datos de la Secretaría de Turismo de la Nación, en 2010 se produjo un incremento de turistas (un 27% respecto al año anterior) que llegaron al país a través del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el Aeropuerto Jorge Newbery, el cual recibe a casi la mitad del movimiento turístico de la república.
La evolución positiva de la demanda del turismo argentino de los últimos años impulsó grandes cambios en el sector (mejor oferta de infraestructura de servicios, transporte, comunicación, etc.), pero también en un cambio cualitativo trascendental en la filosofía de negocios de las empresas y empresarios dedicados al turismo, así como un importante apoyo de parte del sector público, tanto a nivel nacional, como provincial, e incluso municipal.
| Título | Autor | Año |
|---|---|---|
| Argentina. Estructura económica | Álvarez Calvo, Paula. Oficina Económica y Comercial de España en Buenos Aires | 2011 |
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