Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La economía argentina se basa principalmente en el sector terciario o servicios, que supuso el 49,85% del total del PIB en 2016. El sector secundario o industrial ocupa el segundo lugar en participación del total, con 41,78%. Por último, el sector primario o agropecuario responde por el 8,37% del PIB.

En los últimos años la composición del PIB muestra un comportamiento estable. Se puede destacar una moderada pérdida de importancia del sector secundario, en detrimento de los sectores primario y terciario.

En la siguiente tabla se puede observar la contribución al PIB de cada uno de los sectores:

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2013 2014 2015* 2016*
AGROPECUARIO 7,68 7,88 8,29 8,37
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA 7,42 7,81 8,03 8,10
PESCA 0,26 0,27 0,27 0,27
INDUSTRIAL 44,08 43,37 42,96 41,78
MINERÍA 2,92 3,04 3,04 2,94
MANUFACTURAS 33,85 32,99 32,54 31,83
CONSTRUCCIÓN 2,25 2,35 2,38 2,50
ELECTRICIDAD Y AGUA 5,06 4,99 5,00 4,52
SERVICIOS 48,27 48,59 48,74 49,85
COMERCIO 11,22 10,71 10,77 10,78
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 10,43 10,76 10,79 11,42
FINANZAS 3,80 3,80 3,72 3,69
INMOBILIARIO 8,00 8,11 8,11 8,27
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA 4,09 4,21 4,32 4,28
OTROS SERVICIOS 10,73 10,99 11,04 11,41
TOTAL 100 100 100 100

Fuente: INDEC 2017

* Los resultados para 2015 y 2016 son provisionales 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Argentina es un país rico en recursos naturales y en capital humano. Cuenta con un potente sector agrario exportador y una base industrial amplia. Ha experimentado recurrentes crisis económicas en el siglo XX de la mano de gestiones macroeconómicas deficientes.

Argentina vive desde finales de 2016 una recuperación económica En 2016 registró una contracción de -2,3%, muy particularmente en el segundo y tercer trimestre (-3,7 y -3,8% para el PIB respectivamente).

 La recuperación que se observa desde finales de año supone ya cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y es el periodo más largo de crecimiento desde 2012. El segundo trimestre cerró con un crecimiento del 2,7% interanual, y los datos de julio (+4.9%) confirman un crecimiento generalizado en todos los sectores, liderado por construcción (9%); Pesca, finanzas y de manera importante la industria. Minería (incluye petróleo) es el único sector con contracción. Los datos de empleo recogen también una mejora en el número de empleos creados (+0.8%).

Anteriormente, Argentina vivió una década de crecimiento ininterrumpido y muy elevado por periodos (8,6% anual de media entre 2003 y 2007), aunque basado en los altos precios internacionales de sus principales exportaciones (soja, trigo, maíz).

 La desaceleración iniciada en el año 2011 fue afrontada con políticas distorsionadoras y restricciones al comercio y flujos financieros impuestas por los gobiernos Kirchner, especialmente en 2012 y 2013.  La economía argentina acumuló importantes desequilibrios fruto de la mala gestión macroeconómica de los últimos años. La monetización del déficit público con la consecuente inflación (superior al 20% en 2014-2015), la pérdida de competitividad internacional, la fuga de capitales, la imposición de controles cambiarios y la aparición de un mercado paralelo desencadenaron una pérdida de reservas (apuntaladas con acuerdos bilaterales con China). El conflicto con los acreedores bonistas de deuda argentina desde 2001, con la negativa del Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) a acatar una sentencia a favor de los bonistas en 2014, dejó a la economía excluida de los mercados financieros internacionales.

 Las previsiones de crecimiento para 2017 se revisaron a la baja por los analistas a principios de años (2,2% el FMI en abril, entre 2 y 5% según analistas privados, frente al 3,5% del gobierno en el presupuesto), pero es probable que se revisen al alza, liderando la obra pública, la agricultura, y la industria automóvil. A pesar de esta rebaja de previsiones, Argentina protagoniza un gran cambio de tendencia entre 2016 y 2017, según el FMI. Esta recuperación se basaría las reformas macroeconómicas, las reformas por el lado de la oferta y del sector institucional susceptibles de mejorar la confianza de los inversores y sostener una mayor inversión.

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo 2016 2017 2018
Gobierno -1,5% 3,5% 3,5%
FMI -2,3% 2,2% 2,3%
Banco Mundial -2,3% 2,7% 3,2%
Fuente: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, EIU, INDEC
Última actualización: 05/06/2017


La inflación es –junto con el déficit público que lo originó- el mayor desequilibrio de la economía argentina: en 2014 fue del 38,53%, según el “Índice Congreso” –basado en consultoras privadas-, y del 23,9% según estadísticas oficiales (En este mismo periodo el incremento salarial fue cercano al 35%). Los datos oficiales tras meses de ausencia reflejan una contención de la misma y una tendencia a la baja desde un máximo del 4.2% mensual en mayo de 2016 hasta el 1,2% en diciembre de es mismo año. No hay estadísticas interanuales,pero 2016 habría cerrado con una cifra interanual cercana al 40%, incumpliendo la meta gubernamental del 25%; también se superará la del 17% en 2017. A pesar de ello, la desaceleración de precios es marcada y se registra la menor inflación en 8 años. Los últimos datos mensuales (1,4% en agosto) confirman la tendencia a la baja pero muestra una inercia importante (se requeriría un 0.9% mensual para obtener un 12% anual, el objetivo de 2018).

El dólar en Argentina cotizaba oficialmente a 9,4 peso/dólar en octubre de 2015, y tras la liberalización del tipo de cambio -el 16 de diciembre- se devaluó en más de 30% hasta 13.3 (17/12/2015). Esta devaluación explica parte de las presiones inflacionistas si bien persiste el efecto de la monetización del déficit de 2015. A día de hoy la cotización del dólar es estable (17,25$ por peso), con una leve tendencia a la depreciación, no acomodándose a la inflación, a raíz de la entrada de capitales, lo que provoca una apreciación real. (ya se ha erosionado la devaluación de diciembre de 2015).

El déficit público acumulado en los años anteriores explica en gran medida las presiones inflacionistas debido a la monetización del mismo. En este sentido asegurar la sostenibilidad fiscal en Argentina es clave. El gasto público creció de forma sostenida, en subvenciones (energía y transporte), explicando los elevados déficits primarios registrados (4,6% en 2015 y 2016, el más alto de los últimos 30 años). En principio el nuevo gobierno tiene un compromiso con la consolidación fiscal y anunció un plan de reducción del déficit público para los próximos 4 años, llegando a reducirlo gradualmente: 4,8% del PIB en 2016, a 4,2% en 2017, a 1,8% en 2018 y a 0,3% en 2019.

En 2016 se ha alcanzado un déficit primario del -4,6%, en línea con lo previsto, pero ello obedece al éxito de la amnistía fiscal (Afloraron 110.000 M$ us), y oculta una evolución decepcionante de los ingresos (35,3% de aumento nominal) y gastos (38,2%). Sin estos ingresos, el déficit primario alcanza el -5,9% del PIB. La consolidación fiscal está comprometida por el ciclo político pues en 2017 se renuevan parte de las cámaras, e imprime un gradualismo marcado y una consolidación insuficiente. Con todo, la disminución de los subsidios a la energía (cerca del 2% del PIB) supone una reducción estructural de gasto corriente que, no obstante, viene compensada por el aumento en el gasto de pensiones y obras públicas. Por el lado de los ingresos, algunas modificaciones (Aumento del mínimo exento, eliminación de tasas a la exportación; menor tributación a Pymes) han logrado reducir la presión fiscal. A su vez, la deuda pública está aumentando de manera rápida a raíz de la vuelta de Argentina a los mercados financieros internacionales (50% del PIB).

A más largo plazo el sistema fiscal arrastra importantes deficiencias, hay gasto excesivo en salarios (respecto a la calidad y cantidad de servicios públicos) en detrimento de gastos productivos como infraestructuras. Desde el lado de los ingresos, existen demasiadas figuras impositivas (con escasa recaudación), multiplicación de regímenes especiales y exenciones; altos tipos marginales distorsionadores, y escalas impositivas regresivas por la falta de actualización con la inflación.

El sector exterior
La pérdida de competitividad de los últimos años agravado por el deterioro de los mercados de exportación argentinos, redujeron los ingresos externos del país. Por otro lado, la imposibilidad de financiarse en el exterior y las limitadas inversiones externas, presionaron las reservas internacionales que disminuyeron desde el máximo de 2011 (52.700M$) hasta los 21.300M$ en 2013 y llevando al gobierno a controles de cambio, medidas proteccionistas, y acuerdos bilaterales de financiación. El nuevo gobierno ha levantado las restricciones al cambio de divisas, con una depreciación abultada del tipo de cambio. Las primeras emisiones internacion de deuda tras años de conflicto con los acreedores –la más reciente en enero de 2017 por 7000M$- han llevado las reservas a 48.627 M$. (22/05/2017).

Argentina presenta un déficit por cuenta corriente crónico (15.204M$ en 2016), dónde el superávit comercial (por las exportaciones de productos agrarios que representan el 46% del total, de los que 32% es Soja) vienen compensados por los déficit de servicios, rentas y transferencias. El saldo comercial argentino venía siendo cada vez menor para convertirse en un déficit en 2015 (- 453 M$ en 2015, explicado por la caída de las exportaciones agrícolas y automóviles). En 2016 se ha recuperado el superávit comercial de bienes que ascendió a 4.490 M$ u.s., resultado de la mayores ventas de productos primarios y la caída de las importaciones (-6,9% en 2016).

Por el lado de la financiación internacional, las inversiones directas en Argentina han sido muy escasas en los años 2008-2014: 8.900 M$ de media anual muy por debajo de países como Brasil, Méjico, Chile, Colombia y Perú. En 2015 se estima que la IED en Argentina registró un aumento hasta 11.979 M$, aunque incluyen las reinversiones, entonces obligatorias, al prohibirse la repatriación de beneficios. El acceso a la financiación internacional ha venido limitada hasta ahora por el problema de la renegociación con los acreedores dificultando la inversión. El acuerdo con los fondos de inversión (holdouts) reinserta el país en los mercados internacionales, habiéndose colocado deuda por valor de 16.500 M$ en abril, ampliado en los meses posteriores en emisiones en euros por 2.500M€. Con todo, los niveles de inversión directa todavía deben aumentar para mejorar el perfil de financiación del país. Consecuentemente, la deuda externa aumenta de forma sostenida y alcanza 188.778 millones M$ a Octubre (Superior al 30% del PIB desde 25% en 2015). La previsible recalificación de Argentina como país emergente por el MSCI, conllevaría un aumento de inversión en cartera. La reinserción financiera junto con un nivel de deuda externa limitado y la corrección de los principales desequilibrios macroeconómicos, aumentarán la confianza de los agentes privados, dando lugar a nuevas entradas de capital extranjero.

Los últimos datos de la posición inversora internacional sitúan a Argentina con una posición acreedora neta respecto del resto del mundo por 55.381 M$ us a finales de 2015 dando cuenta de la cantidad de fondos en el exterior que tienen los argentinos.

Dentro de las negociaciones para el pago de la deuda de Argentina con los países del Club de París, se han alcanzado acuerdos con Suiza, Austria, Israel, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Bélgica, EEUU, Canadá, España y Suecia. La mayor parte ya están firmados. En 2014 Argentina realizó su primer pago al club de París desde la crisis de 2001. Ver infra.

En cuanto al mercado de trabajo, los últimos datos para 2016 muestran una tasa de desempleo del 7,6% -937.000 desempleados- (lejos del 5,9% publicado por la administración anterior para el tercer trimestre de 2015). La tasa de empleo es baja (45% es decir 12 M de personas) así como la tasa de actividad (46%, 11Millones de personas) son bajos. No existen datos recientes pero el peso de empleados del sector público es elevado (4 Millones de personas aproximadamente).

Política Monetaria

Hasta ahora, la política monetaria venía condicionada por los objetivos de tipo de cambio –apoyado en controles de capital- y la necesidad de financiar los déficit públicos, facilitado por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que ampliaba los límites de financiación al fisco. La política monetaria no era operativa, con tipos promedios nominales inferiores a la inflación (22.5%, en 2014, superiores en 2015), es decir tipos reales negativos. Los bajos niveles de depósitos bancarios, la escasa presencia de inversores institucionales, y un sector financiero poco profundo, con empresas financiadas esencialmente mediante ingresos retenidos, configuraban un escenario dónde la política monetaria convencional no era practicable. El nuevo gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional: levantamiento del cepo cambiario, la liberalización de los tipos de cambio, y la recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal. En mayo 2016 se anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se han elevado las tasas de interés y absorbido liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días (la tasa de referencia para el resto del sistema) que desde enero de 2017 a dado paso, como tasa de referencia, al “el centro del corredor de pases a 7 días”. El banco central está siendo activista y en mayo ha subido las tasas hasta 26,25% que mantiene hasta ahora (octubre 2017). Con la bajada de la inflación ello supone unas tasas reales de interés crecientes.

Política fiscal

En los últimos años, se vivió un periodo continuado de expansión fiscal apreciándose un deterioro en las cuentas públicas, exacerbado en 2015 con las elecciones presidenciales estimándose un déficit del 5,2 % (frente al 2,4% de 2014). El gobierno ya ha realizado recortes en subsidios y ha procedido a subidas de las tarifas eléctricas y gas. No obstante, dado el calendario político, se está optando por un gradualismo en la consolidación fiscal lo que ha llevado a una cifra de déficit del 4,3% en 2016, favorecido por el éxito del blanqueo de Capitales que ha permitido aflorar 110.000M$ (sobre la que esperan una recaudación media del 10%). En enero el ejecutivo ha anunciado su intención de anunciar metas trimestrales de consolidación fiscal. Mientras en el lado de los ingresos el gobierno tiene en proyecto una reforma tributario, desde el lado del gasto está en trámite la ley de responsabilidad fiscal para limitar el gasto a nivel provincial.

Se están cumpliendo los objetivos de déficit fiscal para 2017 (-4.0%, frente al 4.3% en 2016) gracias a la exitosa amnistía fiscal y el aumento de recaudación ligada al crecimiento. No obstante, parece difícil cumplir los objetivos en 2018 por la inercia del gasto público (concentrado en beneficios sociales, salarios indexados a la inflación) y el fin de los ingresos extraordinarios asociados a la amnistía fiscal

Desde un punto de vista estructural, la economía presenta problemas importantes, en particular en el suministro de servicios básicos (transportes, energía) objeto, hasta la fecha, de regulación administrativa y congelación de precios – para atajar la inflación- y subvenciones (5% del PIB en 2013) que limitan los incentivos a la inversión. Esto es particularmente cierto en el caso de la electricidad. Argentina, a pesar de sus enormes recursos energéticos -Vaca Muerta es la segunda mayor cuenca de gas esquisto del mundo- es actualmente importador de energía y ha visto su producción de gas y petróleo reducirse en los últimos años. Las recientes subidas de las tarifas de electricidad viene a eliminar parte de estas distorsiones.

Las deficiencias institucionales explican también el pobre desempeño en los rankings internacionales. Argentina ocupa el puesto 121 de 189 en el doing business del Banco Mundial (2016) y el 106 de 140 en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2013  2014 2015 2016  2017 (últ. dato)
PIB*
PIB (millones de USD a precios corrientes) 611.471 563.614 631.621 545.124 628.935**
Tasa de variación real (%) -7,8% 12,1% -13,7% 15,4% -7,8%
INFLACIÓN*
IPC A fin del período (%) 10.619 n/a n/a n/a 25.593
TIPOS DE INTERÉS (TASA CALL)
Fin de período (%) 19,3 21,6 31 24,75 26,25 (mayo)
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 40.117 40.117 40.117 40.117 40.117
Tasa de actividad (%) 45,6 45,2 44,8 (3 T) 45,3 (IV T) 45,5 (I T)
% Desempleo sobre población activa 6,4 6,9 5,9 (3 T) 7,6 (IV T) 9,2 (I T)
SALDO FISCAL PRIMARIO*
% de PIB -0,7 -0,9 -5,2 -4,6 -4,2**
DEUDA PÚBLICA*
En millones de dólares 240.297 221.748 222.703 n.d.  
En % de PIB 42,2 43,6 52 51,3 49,4**
EXPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 75.962 68.335 56.787 57.733 n.d.
Tasa variación respecto al período anterior (%) -5 -10 -16,89 -1,67 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 74.441 65.229 59.756 55.609 n.d.
Tasa variación respecto al período anterior (%) 9,51 -12,37 -8,39 -6,93 n.d.
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 1.521 3.106 -2.969 2.124 n.d.
en % de PIB n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de dólares -12.143 -8.075 -16.806 -15.024 n.d.
en % de PIB* -1,97 -1,48 -2,66 -2,6 -2,94**
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 141.126 147.457 170.414 192.462 n.d.
en % de PIB n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de dólares n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
en % de exportaciones de bienes y servicios n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 30.599 31.443 25.563 38.772 44.632 (mayo)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en millones de dólares 12.242 5.065 11.759 5.745 n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
fin de período 5,5 8,1 13 15,9 16,3 (junio)

 

Fuentes nacionales: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Banco Central de la República Argentina (BCRA)
*Fuente internacional: International Monetary Fund, World Economic Outlook Database, April 2017
 ** Estimación

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Principales objetivos de política económica

El principal objetivo del actual Gobierno es la 'Pobreza cero' en Argentina. Para ello, ha implementado una serie de políticas económicas, entre las que cabe destacar:

- Negociación con los acreedores de la deuda que quedó fuera de las reestructuraciones de 2005 y 2010, con el objetivo de volver a los mercados internacionales de deuda a tasas de un dígito.

- Eliminación de las restricciones en el mercado cambiario, para atraer nuevas inversiones y estimular la liquidación de exportaciones, especialmente de cereales y oleaginosas, con la consiguiente entrada de divisas al país.

- Eliminación de las principales restricciones a la importación, como son las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, que se han sustituido por el antiguo sistema de Licencias Automáticas y Licencias No Automáticas.

- Retorno a los superávit  gemelos, fiscal y comercial. En materia fiscal, mediante la racionalización del gasto público y la reducción de los subsidios, especialmente en energía y transporte; mientras que en el ámbito comercial, destaca la reducción de las retenciones a la exportación de productos primarios.

- Reducción de la inflación, mediante controles de precios, mayor apertura comercial, contención de la emisión monetaria y mayores tasas de interés, que estimulen el ahorro.

- Incentivo a la inversión privada, especialmente en materia de infraestructuras, transporte y energía, con especial hincapié en las renovables.

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Previsiones macroeconómicas

El Presupuesto 2017 prevé un crecimiento del 3,5%, un déficit de balanza comercial de 4.040 millones de dólares y un déficit financiero del 4,9% del PIB. 

Las previsiones de otros organismos son las siguientes: 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo 2016 2017 2018
Gobierno -1,5% 3,5% 3,5%
FMI -2,3% 2,2% 2,3%
Banco Mundial -2,3% 2,7% 3,2%
Fuente: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, EIU, INDEC
Última actualización: 03/07/2017

Las previsiones sobre la evolución del tipo de cambio peso-dólar expuestos en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA proponen valores superiores a los esperados. El precio para fin de año llegaría a $17,7, a $18,6 en mayo de 2018 y $20,1 para el fin del próximo año.

Los objetivos de inflación se mantienen desde el relevo del Ministro Prat-Gay por Nicolás Dujovne, a saber: entre el 20% y el 25% para 2016, entre el 12% y el 17% para 2017, entre el 8% y el 12% para 2018 y el 5% para 2019.
 

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Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

Tras años de fuerte crecimiento, impulsado por el curso de las materias primas, y el sostenimiento de superávits comercial y fiscal primario, los últimos años se han caracterizado por el deterioro del superávit fiscal y comercial hasta convertirlos en déficit a los dos.

En cuanto al saldo fiscal, se ha vivido un periodo de expansión fiscal en los últimos años que se refleja en un deterioro de las cuentas públicas. Así, en 2015 y debido a las elecciones presidenciales, se estimó un déficit superior al 5,2% frente al 2,4% de 2014.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri asumió el poder en diciembre de 2015, el primer presupuesto que verdaderamente ha podido confeccionar es el de 2017. En 2016 heredó el aprobado por el gobierno anterior, si bien usó la potestad de hacer cambios entre partidas atendiendo a la “ley de superpoderes”.

De esta manera, se concreta la forma en la que el gobierno afronta la evolución del déficit público que alcanzó el 5,2% del PIB en 2015, y como prosigue con la restricción del gasto iniciado en 2016, cuando el déficit alcanzó el 4,6 % del PIB. En este marco el debate se centró en si hacer una reducción gradual, con menor coste electoral de cara a las elecciones legislativas de 2017, o hacerlo en modo de “shock”, asumiendo costo político a corto plazo.

El “gradualismo” se impuso en primera instancia, bajo la gestión del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, rebajando la proyección de presupuesto del 3,3% al 4,2 %, para luego seguir su reducción (3,2 % en 2018 y del 2,2 % en 2019). No obstante, en diciembre, se reasignó la cartera a Nicolás Dujovne al frente del ministerio de Hacienda y este viene declarando su intención de rebajar el déficit fiscal por debajo de esa cifra. Sus primeras medidas fueron la eliminación de la devolución del 5 % del Impuesto al Valor Agregado (21 %) a las compras que se realizaran con tarjetas de débito y la reducción de la contratación púbica.

La mejora de las cuentas públicas, reduciéndose el déficit al 4,6%, se logró gracias al proceso de sinceramiento fiscal” por el que afloraron casi USD 115.000 millones que no estaban regularizados que tendrán impacto en los ingresos de 2017.

Adicionalmente, el Ministro ha manifestado su intención de actuar en tres ejes como son la reforma tributaria, la optimización de gastos y la reducción de costos laborales (cuña fiscal).

Respecto a la financiación del déficit público la principal diferencia respecto al gobierno anterior es la ausencia de monetización de este déficit y el uso de emisión de deuda pública por más de cincuenta mil millones de dólares en 2016 (exorbitante 9 % del PIB).

El desglose de los ingresos esperados es el siguiente:

Concepto 2016 (M pesos) 2017 (M pesos) Variación
Ganancias 424.509,2 543.132,1 28%
Bienes Personales 19.141,9 11.295,7 -41%
IVA Neto de Reintegros 576.749,1 729.366,3 26%
Impuestos  Internos 47.261,2 67.347,3 43%
Ganancia Mínima Presunta 3.128,4 2.567,9 -18%
Derechos de Importación 57.566,3 80.510,3 40%
Derechos De Exportación 76.266,2 104.380,3 37%
Tasa Estadística 1.101,5 1.520,9 38%
Combustibles NAFTAS 33.070,2 40.699,8 23%
Combustibles Gasoil 13.145,7 16.460,3 25%
Combustibles Otros 30.713,4 37.537,1 22%
Monotributo Impositivo 6.768,5 8.570,8 27%
Créditos y Débitos Bancarios 132.002,4 164.933,2 25%
Otros Impuestos 12.810,3 25.050,6 96%
Subtotal Tributarios 1.434.234,3 1.833.372,6 28%
Contribuciones a la SS 563.499,6 698.814,3 24%
Total 1.997.733,9 2.532.186,9 27%

Fuente: Presupuesto 2017

Como se puede ver, la recaudación de impuestos nacionales y de aportes y contribuciones de la seguridad social alcanzará en el año 2017 los 2.532.186,9 millones de pesos, un 26,8% superior a la de 2016. En términos del PIB llegará a 25,97%, aumentando respecto del año anterior. Este aumento de recaudación nominal se explica, principalmente, por los aumentos proyectados en la actividad económica, el comercio exterior, la remuneración imponible y los precios y por las mayores ganancias obtenidas tanto por las sociedades como por las personas físicas. Se espera también una mejora del grado de cumplimiento de las obligaciones tributarias.

Por ello se explica que las figuras cuya recaudación más aumentará serán los impuestos internos, los ligados a importaciones y exportaciones, y otros impuestos. Por su parte la reducción de la recaudación del impuesto sobre los Bienes Personales disminuirá 41%, por el aumento del mínimo a partir del cual se debe pagar el impuesto.

La composición del presupuesto 2017, comparado con el de 2016, es la siguiente:

Concepto 2016 2017  
millones de pesos % Gasto millones de pesos % Gasto Var. %
Gastos Corrientes 1.772.788,1 91,59 2.148.576,8 90,90 21%
-Gastos de consumo 281.856,9 14,56 355.743,1 15,05 26%
-Intereses y otras rentas de la propiedad 186.480,8 9,63 246.629,3 10,43 32%
-Prestaciones de la seguridad social 712.389,3 36,80 963.181,1 40,75 35%
-Transferencias corrientes 592.000,0 30,58 582.946,4 24,66 -2%
-Otros gastos corrientes 0,3 0,00 0 0,00 -100%
Gastos de Capital 162.845,5 8,41 215.082,1 9,10 32%
-Inversión real directa 47.195,9 2,44 65.474,6 2,77 39%
-Transferencias de capital 97.636,1 5,04 133.842,9 5,66 37%
-Inversión financiera 18.013,4 0,93 15.764,6 0,67 -12%
TOTAL GASTOS 1.935.633,6 100,00 2.363.658,9 100,00 22%

 Fuente: Presupuesto 2017

El gasto primario asciende a a $2.117.006 un 21,0% más que en 2016. 

Los gastos corrientes deberían aumentar un 21,2% respecto del ejercicio en curso, destacando principalmente el incremento de las prestaciones de la seguridad social (35%, a raíz de las medidas concernientes a atrasos en jubilaciones); y el gasto en intereses (32%, a raíz del aumento de la deuda pública).

Los gastos de capital de la Administración Nacional previstos para 2017 ascienden a $215.044,2 millones y registran un incremento del 32,1% respecto de 2016, explicado fundamentalmente por el aumento de las transferencias de capital (crecimiento de 37,0%, que refleja el aumento de trasferencias a Gobiernos Provinciales y Municipales) y de la inversión real directa (39%, explicado por el aumento de obra pública y gastos e infraestructura).

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Política monetaria

Política Monetaria

El nuevo gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional. Así, con el levantamiento del cepo cambiario y la recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal abandonando la monetización del déficit público, la inflación es el objetivo central de la política monetaria. Por su parte los objetivos de tipo de cambio solo son secundarios, en un régimen de flotación controlado con intervenciones episódicas.

En mayo 2016 el Banco central anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se elevaron las tasas de interés y absorbió liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días que han dado paso como tasa de referencia desde 2017, a la tasa del centro del corredor de pases a 7 días, para proveer y retirar liquidez sin límite preestablecido.

Tras sucesivos aumentos la tasa subió hasta el 38% en mayo de 2016 para ir recortándola conforme se han visto signos de moderación de la inflación, quedando fijada en la actualidad (28/06/2016) en el 26.25%, cifra que viene manteniéndose constante en un clara señal antiinflacionaria.

En el nuevo marco de política monetaria, la institución comienza a publicar de forma trimestral su Informe de Política Monetaria.

Las reservas internacionales declaradas hasta 26/06/2017 son de 45.687 millones de dólares. Aunque estas se encuentran en un nivel récord para el país, siguen siendo relativamente bajas en comparación con otros países de la región.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El nuevo gobierno de Mauricio Macri ha llevado a cabo una intensa agenda de reformas que liberan los intercambios comerciales (reforma del sistema de licencias de importación ) y financieros (levantamiento de los controles de cambio) en un espacio de tiempo muy reducido. Otro eje esencial de su programa de gobierno es la reducción progresiva de los subsidios que venían distorsionando la demanda (exceso de demanda por precios subsidiados) y la oferta (falta de inversiones por falta de rentabilidad), con sendas subidas de tarifas de electricidad (en enero de 2016) y gas (abril de 2016). Asimismo, el gobierno está lanzando un importante programa de inversiones, tanto en transporte (prevé 12.500 M$ de inversiones, en particular 2.800 km de nuevas autopistas) como en energía (20.000MW de potencia adicional, de los cuales 10.000 MW en renovables), contando en su practica totalidad con inversiones privadas bajo la modalidad de concesiones. Para ello será esencial dar la seguridad jurídica necesaria para animar a estos inversores desde el exterior.

El arreglo de la disputa con los tenedores de bonos litigantes tras la suspensión de pagos de 2002, y la posterior emisión de bonos para su reembolso en abril de 2016, con una mayor demanda y menores tipos de interés de lo esperado, han sellado la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales que le estaban cerrados. Se ha logrado colocar 16.500 Millones de dólares a una tasa promedio del 7,2% anual. Ello libera a la economía argentina de uno de las principales restricciones que limitaban su crecimiento y será esencial para financiar las importantes necesidades de inversión que tiene el país. Es previsible que las propias provincias traten de colocar sus propias emisiones en los próximos meses.

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